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viernes, 13 de agosto de 2010

Parecía normal. Pero al oír su voz me enamoré. Recordé un sueño en el que me llevaban en brazos, un sueño en el que me perdía en una piscina. Y empecé a imaginar mi vida perfecta, nuestra vida perfecta.

-No lo volverás a ver.

Iba rápido, veloz, no le oía la voz. Ya no parecía normal, era especial. Le habían dado ese don que hace que te vuelvas loca. -¡Mira!-. Y el se fija en ti, y sientes vergüenza, y te quieres morir. Pero sonríes. Es la segunda vez que hoy desafías las leyes de la casualidad.


jueves, 29 de julio de 2010

Luz, mucha luz. Una gran ventana sin persianas, miles de libros ordenados sin ningún sentido aparente, alguien constipado no muy lejos de mí, el frió en los pies, el aire calido, el sofá, yo tendida sobre él, esa sensación de tranquilidad.

La ciudad ha despertado y solo puedo parar a contemplar ese gran ventanal, que a la vez me conduce a otro ventanal que me comunica con el mundo real.

Cuando he despertado he estado pensando en el extraño sueño que he tenido. Juraría que no ha durado más de veinte minutos pero me ha aportado una extraña sensación que aún me ha hecho sentir más extraña cuando la primera persona a la que he visto a sido la persona con la que he soñado, ese gran desconocido. La verdad es que antes de tener ese sueño tuve otros, pero antes de dormirme escuchaba esa leve respiración, acompañada a veces de los sonidos típicos de un resfriado. Una respiración que me hacía estar inquieta a la vez que me tranquilizaba.

viernes, 9 de julio de 2010

de blanco

No era la primera vez que te veía vestido de blanco. Pero esta vez era real y distaba bastante de la primera vez. Aunque seguías llevando un moño la camiseta te iba demasiado ancha. Aunque seguías siendo tú eras totalmente distinto. No quiero decir que no me gustaras, sino que eras distinto. Eras totalmente diferente a como te había idealizado, no eras el principe de mis sueños, no eras aquel con el que había soñado antes de conocerte.


lunes, 5 de julio de 2010

noches magoetílicas. (ii)

Él con todos los requisitos. Tú con los mismos miedos de siempre, con la inseguridad, con el miedo. Dicen que con el tiempo se pasa(mienten). Acaricias su pelo, te sientes bien. Te toca la mejilla cuando sabes que se va a desvanecer, y no lo volverás a ver. Sabes que no lo quieres, pero deseas saber más de él, deseas compartir algo, deseas que esa noche termine siendo mágica. Y no solo mágica para ti.

Y cuando pasa el tiempo te ves de rodillas en el baño, aguantandote el pelo y
arrepintiéndote por tu inseguridad, arrepintiéndote por no haber dado el paso.

Sí, ha pasado otra vez. Y no han pasado ni dos semanas de la última vez. Vas mejorando bonita.

martes, 29 de junio de 2010

noches magoetílicas.

Se repite, es cierto. Pero es una de las playas de mi vida. Una playa breve, es verdad.

A mis pies el mundo. A mis manos la brisa marina. En mi cabeza su voz. Sueño con que me pronuncies dulces versos en un idioma que no conozco. Sueño con lo desconocido. Anhelo lo desconocido. Idealizo un te amo. Gritado por cualquiera que me pueda hacer sentir amada. ti a amo te. Eso mismo. Lo idealizado, lo perfecto, un plan para llevarlo a cabo.

Y en un ataque de éxtasis, en una descarga de adrenalina me parece reconocerte. Hacía tiempo que no iba a esa playa, hacía tiempo que no hacía ese recorrido. Y no podías ser tú, tu habías marchado tiempo atrás, tú ya no formabas parte de esa playa. No, ahora ya no.

En mi corazón un latido, un hueco, algo que parece palpitar. ¿Qué más esperabas encontrar allí dento entre vísceras?

lunes, 3 de mayo de 2010

fruto de nuestros cuerpos.

Estábamos en una piscina, lo recuerdo como si hubiera sucedido ayer mismo. No nos conocíamos, incluso en nuestra mirada había odio. Pero te acercabas, como retándome y me besabas. Estábamos en una fiesta, tu ibas en un traje de color crudo y yo en un vestido de lino.

Sin saber como perdíamos la ropa por ese extraño sitio, la dejábamos como si fueran flores, como si fuera lo normal que estuviera allí. Y había una piscina, donde nos perdimos sin ropa. Donde si no nos ahogo el agua, nos ahoguemos por falta de tiempo. Nos ahoguemos porque nuestro libido podía con nosotros, las ansias. Nos ahoguemos por querer más. Me ahogué por agarrarme demasiado fuerte a su espalda.

Y pasaba el tiempo, y tu pelo seguía rubio, agarrado en medio de la cabeza, tipo samurai pero en bonito. Y algo crecía en mi interior, algo que no era solo mio, algo fruto del agua. Pero sobretodo fruto de nuestros cuerpos, de nuestros fluidos, de nuestro amor.

Y estábamos en la hierba, tirados, y no pasaba nada. Tan solo pasaba el tiempo y aumentaban mis ganas de vivir. Solo con mirarnos podíamos respirar, aunque a esas alturas, ya no nos quedaban ni pulmones.