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domingo, 30 de enero de 2011

Más allá de que pareciera o no real, cuando nuestras miradas se encontraban había una cara de sorpresa. Me dabas dos besos que de golpe se convertían en uno y otro medio que terminaba en la comisura de los labios. Pero tú sabías que ese no era tu sitio. Esa no era la playa. Tú no eras el indicado, y los tiempos eran difíciles.

Y en las habitaciones en llamas te llamaba en silencio. Te quería abrazar, te recordaba como tiempo atrás cuando dejaba sonar la música para que todo pareciera más real y perfecto. Para que almenos pudiera sentir algo en esos momentos vacíos. Y tras ese beso desvanecías, con el humo.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Aparecía él. Ni el mar ni la playa ni él. Y salían los temores de siempre, los temores que me hacían pequeña. Como siempre era un momento tenso, un momento difícil y sabía que era de las pocas personas que me podía comprender.

La costumbre, ese gran conocido que mejor no conocer. La no costumbre eso que te hace desconfiar. Ya no te extraño, ya no me haces daño. Eso es.

Y al contacto con la realidad, todo seguía igual. Sangre y muertes.

sábado, 11 de septiembre de 2010

El día de la despedida.

De esta playa de mi vida, te hize una promesa. Y hoy la he cumplido sin querer, sin idealizar el momento, sin prisa, con espontanedad.

Nuestras miradas se cruzaban en un mar de gente. Me sonreías. Te sonreía. No sabiamos donde escondernos. Todo había llegado a su fin, nadie sabia que hacer ni que decir. Nos acercabamos.

Volverte a ver así.

martes, 29 de junio de 2010

noches magoetílicas.

Se repite, es cierto. Pero es una de las playas de mi vida. Una playa breve, es verdad.

A mis pies el mundo. A mis manos la brisa marina. En mi cabeza su voz. Sueño con que me pronuncies dulces versos en un idioma que no conozco. Sueño con lo desconocido. Anhelo lo desconocido. Idealizo un te amo. Gritado por cualquiera que me pueda hacer sentir amada. ti a amo te. Eso mismo. Lo idealizado, lo perfecto, un plan para llevarlo a cabo.

Y en un ataque de éxtasis, en una descarga de adrenalina me parece reconocerte. Hacía tiempo que no iba a esa playa, hacía tiempo que no hacía ese recorrido. Y no podías ser tú, tu habías marchado tiempo atrás, tú ya no formabas parte de esa playa. No, ahora ya no.

En mi corazón un latido, un hueco, algo que parece palpitar. ¿Qué más esperabas encontrar allí dento entre vísceras?

lunes, 17 de mayo de 2010

Te hice una promesa.

Volverte a ver así.
0,5
Había un paso de tren, de esos que pasan por debajo de una carretera en un pueblo de playa. De golpe cerraban las puertas, y allí me encontraba yo, sin saber que hacer.

El primer día no pasaba nada. El segundo día me ponía a caminar, debía llegar a Barcelona, debía llegar a mi destino. Era el primer día. Debía de ser el primer día del resto de mi vida.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Esta playa de mi vida.

Aún recuerdo el día que bautice como el día de "esta playa de mi vida".

1.

A estas alturas ya no distingo lo que ocurrió en realidad y lo que ocurrió en mi cabeza. Primavera. Viento. Rocas. Nadie decía nada. Nadie tocaba a nadie.

En frente dos edificios, un quiosco y el mar. Tres personas. Dos chicos, otra chica (y yo). Los edificios parecen los de la torre Mapfre, pero esa no es su playa.
Pasaron las olas, se llevaron la arena. Cambió la playa.

2.
2.1
Tras una noche mágica. Tras una mañana apaciguadora. Eres tu. Eres quien me despierta. Allí estamos, con el sol de cara, con tu no-calor. Con todas esas cosas que te hacen especial

2.2
Allí estás tú. A veinte metros de mí. Pero no puedo tocarte, no puedo llegar a ti. Si lo hago me pierdo, si no lo hago te pierdo a ti. Difícil elección. De hecho podrías ceder tu, como quien no quiere la cosa. Podrías acercarte y saludar, como sería lo normal. Pero no. Es la playa de mi vida. Es la playa de mis decisiones. Y cuando decido ir ya te has marchado.