viernes, 4 de noviembre de 2011
miércoles, 2 de noviembre de 2011
Ese instante en el que empiezas a morderte las uñas al azar. Ese mismo instante en el que te corroe la ansiedad. Quiero saber más. Mucho más. Quiero hacer de ti mi mayor entretenimiento, mi juego infinito. Quiero pasar de tu indiferencia y crear mi indiferencia. Hacer una explosión de algo inexplorable e inexhaurible.
Jugar a perdernos bajo las sabanas y no encontrarnos jamás. Levantarnos lejos y que eso no nos importe, seremos mucho más fuertes que todo ese rollo, todos esos torrentes de mariposas e insectos dentro el cuerpo. Todos sabemos que los bichos mueren y nuestro (mi) veneno puede ser demasiado fuerte.
lunes, 31 de octubre de 2011
Volvamos a hablar de noches magas y etílicas. De noches sin sentido, abismales. De ese tipo de de noches que solo te pueden hacer perder (en ese bucle de no sentido infinito).
Allí me encontraba yo (y tú). Allí se encontraba la mitad de la humanidad sin saber que decir, sin saber que hacer, sin saber donde mirar. ¿Actuamos? ¿Y si actúan? No puedes perder por ganar, pero si ganar por perder ( y al revés, ¿me entiendes?).
Creo que te odio. Creo que empiezo a odiaros a todos. Por no dejarme ganar y perder. Por no dejarme llevar por todas esas corrientes invisibles de hormonas y desesperación. Supongo que hablamos de miradas, caricias y contacto físico. Por las barreras invisibles de la conciencia, de la sociedad, de los contratos de las relaciones. Dime una cosa,¿has ganado o has perdido? ¿Volverías atrás? Yo diría que si... sin dudarlo una vez más..
miércoles, 19 de octubre de 2011
Una silla.
Una perra.
Una mirada fugaz.
Ibas desnudo (te desnudé).
Me mirabas fijamente esperando algo, esperándome a mi. A mi respuesta, a mi cara inmóvil [¿Cómo una cosa que está a punto de estallar puede ser inmóvil?]. Y de golpe te balanceabas hacia mí, arañabas mi pecho (ahora también desnudo). Y mis colores cambiaban de pálido a rojo. De rojo a furia, a ira.
Una mirada encontrada.
Una puerta.
Un adiós.
lunes, 25 de abril de 2011
En un maldito caos nos caían a todos las lágrimas. Lo que hacía tantos años nos venían avisando estaba sucediendo, pero algunos habían decidido avanzarse. Nos mirábamos desconsolados entre todos mientras nos dábamos cuenta de que podíamos vernos el interior, porque eramos débiles, porque las circunstancias nos dejaban serlo. Abrazos, besos y palabras perdidas en el ambiente. Gente desesperada que intentaba por todos los medios recuperar a sus seres queridos. A sus seres casi ya no queridos porque en breves iban a desaparecer.
De golpe se abría una puerta, y todo parecía tan normal. Aparecía algún individuo que alguien ya daba por desaparecido. Aparecían mis seres queridos haciendo como que allí dentro no había estado a punto de pasar nada. Como si el mundo no se hubiera parado en esas cuatro o cinco horas.
domingo, 17 de abril de 2011
Miradas furtivas que dicen lo que no dicen nuestras paradas. Me miras, te miro y de golpe hacemos ver que eso no va con nosotros.
Miradas salvajes que te desnudan, que lo desnudan. Que te hacen sonreír, que te hacen sonrojar. Cierra los ojos y hazte a la idea de que no es real, aprieta las manos y pide un deseo.
Desvaneció.
lunes, 28 de marzo de 2011
Hablamos de amaneceres y de cuando los viajes se hacían infinitos por culpa de la ansiedad. Esa ansiedad que me provocaba el solo hecho de estar a escasos metros de ti.
Hablamos de cuando evitaba respirar por no pensar en ti, cuando intentaba dormir pero había una extraña explosión en mis fosas nasales. De esos escasos momentos que se pueden contar con una mano.
Hablamos de eso que hemos hablado tantas veces, de la historia repetitiva, de que no te he vuelto a ver, de las caricias que nunca nos hemos dado y de las miradas que hemos dejado perder.
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