Cuando lo volví a ver había cambiado. Ahora usaba un abrigo de esos que usan los señores importantes y zapatos de arreglar. No me dio tiempo a ver mucho más, pero algo dentro de mí dio un vuelco. Algo dentro de mí me dio un poco de esperanza.
No había desaparecido, seguía por el mismo sitio de siempre, lo único que cambiaba eran los hábitos. Era cuestión de que el mundo quisiera que me lo encontrara, que el mundo me hiciera coincidir.
Cuando lo volví a ver yo también había cambiado. Usaba zapatos de esos que llevan tacones y no me dio tiempo a pensar, tan solo sonreí.
domingo, 20 de marzo de 2011
sábado, 19 de marzo de 2011
Dejábamos la playa a nuestra derecha mientras hacíamos quilómetros sin sentido. Sin sentido para los demás pero con un sentido del todo válido para nosotros.
Nosotros, que gran palabra, nos hacía únicos. Y cuando digo únicos no quiero decir especiales, porque eramos muy vulgares, muy típicos. Pero ese nosotros solo nos implicaba a los dos, a ti y a mí. Un juego en el que los demás eran actores secundarios, en los que solo participaban por curiosidad.
Dejabamos la playa a nuestra derecha mientras evitábamos mirarnos. Sin mirarnos para evitar que todo aquello que ya sentíamos se hiciera presente, para evitar los silencios incómodos, para evitar oír el sonido de las olas al chocar con nuestro coche, con tú coche.
Nosotros, que gran palabra, nos hacía únicos. Y cuando digo únicos no quiero decir especiales, porque eramos muy vulgares, muy típicos. Pero ese nosotros solo nos implicaba a los dos, a ti y a mí. Un juego en el que los demás eran actores secundarios, en los que solo participaban por curiosidad.
Dejabamos la playa a nuestra derecha mientras evitábamos mirarnos. Sin mirarnos para evitar que todo aquello que ya sentíamos se hiciera presente, para evitar los silencios incómodos, para evitar oír el sonido de las olas al chocar con nuestro coche, con tú coche.
domingo, 27 de febrero de 2011
Me decías que nada importaba, que todo daba igual. Y yo sabía la importancia de eso, la importancia de todo eso que no me decías pero las palabras susurraban.
Venía el agua, y las miradas, y tu cara cambiaba, ya no eras el mismo. Te habían cambiado. Y alguien miraba por la ventana, que seguía abierta.
Y de golpe venia alguien, y te decía que te esperaba un futuro mejor.
Venía el agua, y las miradas, y tu cara cambiaba, ya no eras el mismo. Te habían cambiado. Y alguien miraba por la ventana, que seguía abierta.
Y de golpe venia alguien, y te decía que te esperaba un futuro mejor.
martes, 15 de febrero de 2011
Intentas retar al mundo manteniendo la mirada. Un segundo. Dos. Tres. Ya parece extraño. Miras a tu alrededor y solo hay frialdad, todo aquello que nunca habías imaginado de la manera más surrealista. Un segundo.Dos. Tres. Y vuelve a pasar, como un punto de apoyo.
Te vas a perder si sigues así. Te vas a encontrar. Cierra los ojos y verás que nada es real. El mundo en su cabeza. El sol reluciendo. Eso es, como siempre. Nada cambia .
Te vas a perder si sigues así. Te vas a encontrar. Cierra los ojos y verás que nada es real. El mundo en su cabeza. El sol reluciendo. Eso es, como siempre. Nada cambia .
domingo, 30 de enero de 2011
Más allá de que pareciera o no real, cuando nuestras miradas se encontraban había una cara de sorpresa. Me dabas dos besos que de golpe se convertían en uno y otro medio que terminaba en la comisura de los labios. Pero tú sabías que ese no era tu sitio. Esa no era la playa. Tú no eras el indicado, y los tiempos eran difíciles.
Y en las habitaciones en llamas te llamaba en silencio. Te quería abrazar, te recordaba como tiempo atrás cuando dejaba sonar la música para que todo pareciera más real y perfecto. Para que almenos pudiera sentir algo en esos momentos vacíos. Y tras ese beso desvanecías, con el humo.
Y en las habitaciones en llamas te llamaba en silencio. Te quería abrazar, te recordaba como tiempo atrás cuando dejaba sonar la música para que todo pareciera más real y perfecto. Para que almenos pudiera sentir algo en esos momentos vacíos. Y tras ese beso desvanecías, con el humo.
miércoles, 26 de enero de 2011
un despertar con resaca en un amanecer rosado.
La persiana no estaba bajada, de hecho no sé ni si había persiana. Lo que si sé es que podía ver todo el exterior, podía ver una chimenea apagada, una teja mal puesta y la ropa tendida de un edificio a unos 50 metros.
¿Y a cincuenta metros que deberían ver ahora que se hacía de día? Mi mano acariciaba su piel, que dormía a mi izquierda, que respiraba con tranquilidad, casi como si estuviera muerto. Empezaba a estar frío y yo intentaba taparme con cada fragmento de la sabana que no existía.
Me levanté y fui al lavabo. Intenté taparme, como en las películas pero nadie había pintado una sábana en ningún momento en esa habitación. Nadie lo había imaginado así. Empecé a oír los primeros ruidos de la mañana: una persona tosiendo en la nada, un camión de la basura solitario, una cafetera de lejos (quizá a cincuenta metros) y al final la tapa del inodoro rompiendo con esa tranquilidad.
El gusto a café, los pies mojados caminando lentamente, la mañana.
¿Y a cincuenta metros que deberían ver ahora que se hacía de día? Mi mano acariciaba su piel, que dormía a mi izquierda, que respiraba con tranquilidad, casi como si estuviera muerto. Empezaba a estar frío y yo intentaba taparme con cada fragmento de la sabana que no existía.
Me levanté y fui al lavabo. Intenté taparme, como en las películas pero nadie había pintado una sábana en ningún momento en esa habitación. Nadie lo había imaginado así. Empecé a oír los primeros ruidos de la mañana: una persona tosiendo en la nada, un camión de la basura solitario, una cafetera de lejos (quizá a cincuenta metros) y al final la tapa del inodoro rompiendo con esa tranquilidad.
El gusto a café, los pies mojados caminando lentamente, la mañana.
miércoles, 12 de enero de 2011
y nunca hize realidad.
Te miraba y era diferente. Tus facciones cuadradas seguían allí, pero te habías cortado el pelo y te habías quitado ese punto interesante. No era ni un punto interesante, pero era tal y como estabas escrito en mi cabeza. Tus piernas inamobibles, tus brazos flacos. Tus muñecas que acompañaban a tus brazos que se movían con sutileza y firmez.
Se había terminado. Sin saber como ya no despertabas nada en mis amaneceres. En mis cerrares de ojos. En mis fosas nasales explorando el mundo, tu mundo, tu cuerpo.
Buenas tardes. y nunca hize realidad.
Se había terminado. Sin saber como ya no despertabas nada en mis amaneceres. En mis cerrares de ojos. En mis fosas nasales explorando el mundo, tu mundo, tu cuerpo.
Buenas tardes. y nunca hize realidad.
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