Me decías que nada importaba, que todo daba igual. Y yo sabía la importancia de eso, la importancia de todo eso que no me decías pero las palabras susurraban.
Venía el agua, y las miradas, y tu cara cambiaba, ya no eras el mismo. Te habían cambiado. Y alguien miraba por la ventana, que seguía abierta.
Y de golpe venia alguien, y te decía que te esperaba un futuro mejor.
domingo, 27 de febrero de 2011
martes, 15 de febrero de 2011
Intentas retar al mundo manteniendo la mirada. Un segundo. Dos. Tres. Ya parece extraño. Miras a tu alrededor y solo hay frialdad, todo aquello que nunca habías imaginado de la manera más surrealista. Un segundo.Dos. Tres. Y vuelve a pasar, como un punto de apoyo.
Te vas a perder si sigues así. Te vas a encontrar. Cierra los ojos y verás que nada es real. El mundo en su cabeza. El sol reluciendo. Eso es, como siempre. Nada cambia .
Te vas a perder si sigues así. Te vas a encontrar. Cierra los ojos y verás que nada es real. El mundo en su cabeza. El sol reluciendo. Eso es, como siempre. Nada cambia .
domingo, 30 de enero de 2011
Más allá de que pareciera o no real, cuando nuestras miradas se encontraban había una cara de sorpresa. Me dabas dos besos que de golpe se convertían en uno y otro medio que terminaba en la comisura de los labios. Pero tú sabías que ese no era tu sitio. Esa no era la playa. Tú no eras el indicado, y los tiempos eran difíciles.
Y en las habitaciones en llamas te llamaba en silencio. Te quería abrazar, te recordaba como tiempo atrás cuando dejaba sonar la música para que todo pareciera más real y perfecto. Para que almenos pudiera sentir algo en esos momentos vacíos. Y tras ese beso desvanecías, con el humo.
Y en las habitaciones en llamas te llamaba en silencio. Te quería abrazar, te recordaba como tiempo atrás cuando dejaba sonar la música para que todo pareciera más real y perfecto. Para que almenos pudiera sentir algo en esos momentos vacíos. Y tras ese beso desvanecías, con el humo.
miércoles, 26 de enero de 2011
un despertar con resaca en un amanecer rosado.
La persiana no estaba bajada, de hecho no sé ni si había persiana. Lo que si sé es que podía ver todo el exterior, podía ver una chimenea apagada, una teja mal puesta y la ropa tendida de un edificio a unos 50 metros.
¿Y a cincuenta metros que deberían ver ahora que se hacía de día? Mi mano acariciaba su piel, que dormía a mi izquierda, que respiraba con tranquilidad, casi como si estuviera muerto. Empezaba a estar frío y yo intentaba taparme con cada fragmento de la sabana que no existía.
Me levanté y fui al lavabo. Intenté taparme, como en las películas pero nadie había pintado una sábana en ningún momento en esa habitación. Nadie lo había imaginado así. Empecé a oír los primeros ruidos de la mañana: una persona tosiendo en la nada, un camión de la basura solitario, una cafetera de lejos (quizá a cincuenta metros) y al final la tapa del inodoro rompiendo con esa tranquilidad.
El gusto a café, los pies mojados caminando lentamente, la mañana.
¿Y a cincuenta metros que deberían ver ahora que se hacía de día? Mi mano acariciaba su piel, que dormía a mi izquierda, que respiraba con tranquilidad, casi como si estuviera muerto. Empezaba a estar frío y yo intentaba taparme con cada fragmento de la sabana que no existía.
Me levanté y fui al lavabo. Intenté taparme, como en las películas pero nadie había pintado una sábana en ningún momento en esa habitación. Nadie lo había imaginado así. Empecé a oír los primeros ruidos de la mañana: una persona tosiendo en la nada, un camión de la basura solitario, una cafetera de lejos (quizá a cincuenta metros) y al final la tapa del inodoro rompiendo con esa tranquilidad.
El gusto a café, los pies mojados caminando lentamente, la mañana.
miércoles, 12 de enero de 2011
y nunca hize realidad.
Te miraba y era diferente. Tus facciones cuadradas seguían allí, pero te habías cortado el pelo y te habías quitado ese punto interesante. No era ni un punto interesante, pero era tal y como estabas escrito en mi cabeza. Tus piernas inamobibles, tus brazos flacos. Tus muñecas que acompañaban a tus brazos que se movían con sutileza y firmez.
Se había terminado. Sin saber como ya no despertabas nada en mis amaneceres. En mis cerrares de ojos. En mis fosas nasales explorando el mundo, tu mundo, tu cuerpo.
Buenas tardes. y nunca hize realidad.
Se había terminado. Sin saber como ya no despertabas nada en mis amaneceres. En mis cerrares de ojos. En mis fosas nasales explorando el mundo, tu mundo, tu cuerpo.
Buenas tardes. y nunca hize realidad.
domingo, 28 de noviembre de 2010
Al cerrar los ojos tu olor se hacía más fuerte. Mis fosas nasales podría decir que se estremecían, y en mi cerebro de desencadenaban miles de reacciones que mi cuerpo no sabía controlar. No dormía. Aún no.
A dos centímetros de ti me encontraba y no podía conciliar el sueño, tu respirar, tu piel, tu esencia. Alucinaciones. Y al despertar, volvías a desvanecer, por las escaleras.
A dos centímetros de ti me encontraba y no podía conciliar el sueño, tu respirar, tu piel, tu esencia. Alucinaciones. Y al despertar, volvías a desvanecer, por las escaleras.
sábado, 23 de octubre de 2010
Me besabas y me decías que todo saldría bien. Me dabas la mano y me llevabas a mi antigua casa, donde ahora había un ascensor, donde este se paraba y hacíamos nuestro el tiempo.
Me querías, e inexplicablemente yo te amaba a ti también. Me perdía por las calles de tu mundo, de nuestro mundo. Donde no conocía a nadie más a parte de ti. Donde la gente no acababa de aceptar a la gente, donde todo el mundo era un extraño. Empezando por uno mismo y siguiendo por cualquier persona que tuvieras al lado.
Me querías, e inexplicablemente yo te amaba a ti también. Me perdía por las calles de tu mundo, de nuestro mundo. Donde no conocía a nadie más a parte de ti. Donde la gente no acababa de aceptar a la gente, donde todo el mundo era un extraño. Empezando por uno mismo y siguiendo por cualquier persona que tuvieras al lado.
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